
. Por EUSEBIO GIMENO
Conceder transporte gratuito para estudiantes universitarios, es un acto político, por un lado apacigua a la muchachada y por otro quedar bien con la gente, eso hizo la gobernadora resolvió el problema de las protestas por el alza en la tarifa, en un acto de campaña que beneficia sin decirlo a MORENA, el partido que ella encabeza.
Tres pesos… y una prueba de confianza
Subir una tarifa nunca es popular. Mucho menos cuando el bolsillo de la gente lleva años soportando aumentos en prácticamente todo: alimentos, medicinas, electricidad, gas y servicios. Ahora le tocó al transporte público de Morelos. De diez a trece pesos. Un incremento cercano al treinta por ciento que desató protestas, tomó por sorpresa a miles de usuarios y terminó convirtiéndose en un problema político para el gobierno estatal.
La reacción no se hizo esperar. Manifestantes bloquearon accesos al Palacio de Gobierno y una mujer, desesperada, escaló hasta un segundo piso amenazando con arrojarse al vacío. La intervención personal de la gobernadora evitó una tragedia, pero dejó al descubierto el tamaño del descontento social.
Frente a la inconformidad nació Olin, palabra náhuatl que significa movimiento. El programa promete subsidios de hasta mil pesos mensuales para estudiantes universitarios de instituciones públicas mediante una tarjeta electrónica y, posteriormente, se extendería a personas con discapacidad y adultos mayores.
La idea no es nueva. En la Ciudad de México el transporte para los adultos mayores tiene apoyos importantes; estados como Jalisco, Nuevo León y Yucatán mantienen esquemas de tarifas preferenciales para estudiantes y otros sectores vulnerables. Incluso países como Luxemburgo decidieron hacer gratuito el transporte público. La diferencia es que esos beneficios descansan sobre sistemas modernos, supervisados y con reglas claras.
Ahí está el verdadero desafío para Morelos.
Porque los transportistas no son instituciones de beneficencia. Si ofrecerán descuentos, alguien tendrá que pagar la diferencia. Es decir, el subsidio saldrá finalmente del dinero de todos los contribuyentes. Y si habrá recursos públicos, también debe haber obligaciones públicas.
No basta con entregar tarjetas. Es indispensable exigir resultados.
Que salgan de circulación las unidades destartaladas. Que los camiones sin condiciones mecánicas sean enviados al corralón. Que se sancione a los operadores que convierten las calles en pistas de carreras. Que exista supervisión permanente, GPS, revisiones técnicas y mecanismos sencillos para denunciar abusos.
Los usuarios no sólo pagan un boleto. También ponen en manos de los concesionarios su vida y la de sus familias.
Por eso la discusión no debe centrarse únicamente en tres pesos más o tres pesos menos.
La verdadera pregunta es otra:
¿Ese incremento comprará un mejor transporte o simplemente servirá para mantener las mismas unidades viejas, el mismo mal servicio y los mismos riesgos de siempre?
Si Olin se convierte en el inicio de una transformación del transporte público, el gobierno podrá defender su decisión. Pero si dentro de unos meses todo sigue igual y únicamente cambió el precio del pasaje, entonces esos tres pesos habrán resultado mucho más caros de lo que indica la tarifa.
Porque la confianza ciudadana, cuando se pierde, cuesta mucho más que trece pesos recuperarla.
Y aquí está la adaptación para radio, con un ritmo pensado para aproximadamente 3 minutos y medio.
Escritura
Del aumento al compromiso
Muy buenos días.
Tres pesos parecen poca cosa… hasta que una familia utiliza el transporte cuatro, seis o diez veces al día. Entonces esos tres pesos se convierten en cientos de pesos al mes.
Por eso el aumento de la tarifa del transporte en Morelos no provocó únicamente molestia. Provocó enojo. Hubo protestas, manifestaciones y hasta una mujer que amenazó con lanzarse desde un segundo piso del Palacio de Gobierno, situación que obligó a intervenir personalmente a la gobernadora.
Como respuesta nació el programa Olin, que otorgará subsidios de hasta mil pesos mensuales a estudiantes universitarios y que más adelante pretende incluir a personas con discapacidad y adultos mayores.
La medida tiene lógica. En muchas partes del país existen descuentos similares. En la Ciudad de México los adultos mayores reciben importantes apoyos en el transporte; en Jalisco, Nuevo León y Yucatán funcionan tarifas preferenciales para estudiantes.
Pero aquí viene la pregunta importante.
¿Quién pagará esos descuentos?
La respuesta es sencilla: los contribuyentes.
Y si el dinero será público, también debe haber compromisos públicos de los concesionarios.
Es momento de sacar de circulación las unidades chatarra. De enviar al corralón los vehículos inseguros. De castigar el exceso de velocidad, revisar mecánicamente cada unidad y garantizar que el usuario reciba un servicio digno.
Porque no se trata solamente de cobrar más.
Se trata de ofrecer más.
Si dentro de seis meses seguimos viendo camiones destartalados, operadores irresponsables y un servicio deficiente, entonces el problema nunca fueron los tres pesos.
El problema será que los ciudadanos pagaron más… para recibir exactamente lo mismo. Para que el programa olin tenga éxito .se necesita mano dura del gobierno, para enviar al corralón las unidades chatarra y capacitar y sancionar a los transportistas que se nieguen a cumplir con la mejora de sus unidades..si el programa sale bien. Será un magnífico acto de campaña para MORENA, un mes antes de que empiecen los destapes . eusebiogimeno@gmail.com.



