MITOS Y REALIDADES EN LA CIENCIA

Vacunas: entre el miedo viral y la evidencia científica 

En pleno siglo XXI, cuando la ciencia ha logrado erradicar enfermedades que durante siglos cobraron millones de vidas, resulta paradójico que las vacunas sigan rodeadas de mitos y desinformación. En redes sociales circulan afirmaciones que aseguran que “las vacunas causan autismo”, “debilitan el sistema inmune” o incluso “modifican el ADN”. Estas ideas, aunque falsas, han encontrado un terreno fértil en el miedo y la desconfianza. 

La evidencia científica es contundente. Las vacunas son uno de los desarrollos médicos más investigados, evaluados y vigilados en la historia de la salud pública. El supuesto vínculo entre vacunación y autismo provino de un estudio fraudulento publicado en 1998, posteriormente retractado y desacreditado por la comunidad científica internacional. Desde entonces, múltiples investigaciones con millones de personas han confirmado que no existe relación alguna entre ambas cosas. Tecnologías recientes, como las vacunas de ARN mensajero, tampoco alteran el ADN humano. Su función es temporal: enseñar al sistema inmunológico a reconocer un patógeno y luego desaparecer. 

Gracias a la vacunación se han controlado enfermedades como la poliomielitis, el sarampión y la difteria, salvando millones de vidas cada año, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. El verdadero problema no es la ciencia, sino la comunicación. La desinformación se propaga más rápido que los datos verificados y suele apelar a emociones antes que a hechos. Frente a ello, es urgente fortalecer una divulgación científica clara, empática y accesible, respaldada por instituciones como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Vacunarse no es solo una decisión individual: es un acto de responsabilidad colectiva. Defender la ciencia, hoy más que nunca, es también defender la vida.

Dra. Dulce María Arias/ Catedrática e Investigadora de la Universidad Autónoma del estado de Morelos.