En un mundo saturado de opiniones instantáneas y debates incendiarios en redes sociales, el libro Las culturas de la argumentación. Una tradición del pensar nómada (2022), de Carlos Pereda, publicado por la Editorial Universidad de Guadalajara se vuelve una obra necesaria. No es un manual para “ganar discusiones”, sino una invitación a pensar mejor.

Pereda nos recuerda que argumentar no es un privilegio de especialistas ni un arma para imponerse sobre otros. Es una práctica cotidiana que define cómo convivimos, cómo tomamos decisiones públicas y cómo resolvemos desacuerdos. Argumentar es intercambiar razones, escuchar, matizar, reconocer límites y, si es necesario, cambiar de opinión.
El autor propone un “pensar nómada”: moverse entre perspectivas, evitar fanatismos y desconfiar de certezas absolutas. En tiempos donde abundan la desinformación y la polarización, esta actitud crítica y humilde es una forma de responsabilidad cívica.
La importancia de esta obra radica en que nos enseña que razonar con rigor no está peleado con la modestia intelectual. Al contrario: pensar con cuidado, deliberar con apertura y dialogar con respeto son prácticas que fortalecen la democracia y nuestra vida cotidiana. Leer a Pereda es aprender que discutir bien es, también, una forma de ética.

